01.Aug.07Las Artes de Alejandro Sirio

Muestra

fecha: 
del 1 de agosto al 2 de septiembre de 2007
lugar: 

Museo Nacional de Bellas Artes: Av. Del Libertador 1473, Capital Federal, Buenos Aires, Argentina

Evangelio Sirio: Crónica del encuentro con un ilustrador olvidado

Por Carlos Carpintero

Arena. /Una breve referencia sobre el terreno de lidia./ Culminaba agosto de 2007 y el grupo T-Convoca se reunió para participar en la disertación que Lorenzo Lolo Amengual realizó sobre Alejandro Sirio y su tiempo. El sitio fue el auditorio del Museo Nacional de Bellas Artes y la concurrencia nutrida y expectante. Lolo, hábil administrador de humores de toda naturaleza, sorprendió a la audiencia con una contextualización proyectiva del autor reseñado. Ubicó su importancia en el futuro, en lo que las nuevas generaciones de diseñadores pueden aprender de ciertos haceres y oficios que la crueldad dialéctica del modernismo y la modernización han borrado de un plumazo.

El verbo. /Es la palabra hecha acción. Carne o tinta, lo mismo da./ Lolo se ha definido con ingenio como un evangelista de Sirio. Y con inteligencia, ha sabido escapar a la mueca nostálgica del acopio para pasar a una auténtica acción de rescate y registro. Logró poner en foco y en valor la producción monumental de un actor célebre en su tiempo pero sepultado en las referencias históricas por los avatares del devenir sociocultural.

El ángel. /En esta historia hay un héroe alado que nos sobrevuela./ Alejandro Sirio (1890-1953) fue un extraordinario artista gráfico. En su obra, colmada de sapiencia técnica y criterio racional, explota una erótica que trasciende lo inmediato y desafía el paso del tiempo. Revisitar su obra es leer la crónica de un tiempo por venir. Hay Sirio para rato.

El león. /Una fiera que no se agota pese a las contrariedades del desierto./ Lolo Amengual es arquitecto, ilustrador y diseñador especializado en editorial e identidad corporativa. Investigó con perseverancia y estoicismo durante varios años sobre un colega ignorado por las nuevas generaciones. Su faena concluyó en un libro llamado "Alejandro Sirio, el ilustrador olvidado", obra de primer orden recientemente publicada.

El buey. /Por el Alfa, el inicio, el principio./ Una tarde de 1912 Julio Castellanos (de "Caras y Caretas") caminaba por una sofisticada Avenida de Mayo. Descubre unas ilustraciones brillantes en una vidriera. Consulta sobre su autoría y en el local le informan: "son de Nicanor, el cajero".

El águila. /Por la perspicacia de aquel que ha visto más allá./ Cierre con una cita textual adelantada a su tiempo: "Nicanor Alvarez Díaz para todos los efectos legales de este bajo mundo, y Alejandro Sirio para la gloria y la posteridad".