Por Eduardo Betas
Como decía una canción de Víctor Heredia, puedo afirmar también que 'de pequeño yo tenía, un marcado sentimiento armamentista'. Sobre todo en mis inicios como redactor y periodista. En aquellos primeros tiempos aún estaba convencido de que mi lugar de trabajo siempre se ubicaba en la zona de los contenidos (redacción) y no en la de las formas (diseño). Y ese área de contenidos era para mí una trinchera tras la cual debía, a modo de desafío, librar mi 'batalla diaria' con quien, de modo irremediable, iba a encorsetar mis 'genialidades periodísticas' en el nombre del arte.
Pero después, una vez que me sentí más firme en la profesión, pude tirar algunas muletas que son las formas que toman los prejuicios cuando no estamos muy seguros de qué se trata lo que estamos haciendo.
Y la última de estas muletas fue precisamente el darme cuenta que no había un acá o un allá, que sólo había un acá, que estábamos todos de este lado, en un mismo barco. Que del otro lado sólo estaba la página (de papel o web) en blanco.