01.Dec.06Entrevista a Mordillo

fecha: 
Diciembre de 2006

Por Comisión prensa udgba y la colaboración de Paula Fernández

Guillermo Mordillo es un maestro del dibujo humorístico. Nació en 1932 y desde 1955 vive fuera del país. No obstante esto, siempre que puede vuelve a su barrio, a sus amigos. A través de las experiencias en los países en donde estuvo ha ido consolidando una carrera brillante. Hace algunos días accedió a conversar con la udgba sobre su visión del oficio gráfico en la Argentina: de la de ayer, de la que ve ahora y de la que ansía mañana. Actualmente trabaja para públicos muy diversos, trasponiendo barreras generacionales, de idioma y de tecnología, Mordillo nos comenta:

Este año cumplo 40 años de publicación. Me ha dado enormes satisfacciones, me comunico con la gente sin conocerla, además en distintos países. Ya llevo 15 libros publicados en China y en Japón. Yo no hablo japonés ni chino.

En sus comienzos acá en el país, le tocó participar de una verdadera "época de oro" de la producción de revistas humorísticas en aquel momento... ¿Cómo era el trabajo de redacción? ¿Cómo se trabajaba? Nosotros estimamos que el trabajo del diseñador gráfico lo hacían diagramadores o tipógrafos. ¿Era así?

Cuando yo me fui en el año 55 estaba Patoruzito, Patoruzú, Rico Tipo, los colegas tenían donde publicar. Ahora los colegas ¿Dónde publican: En Clarín, en La Nación, en el dominical? y no hay muchas. A mí me dicen que llegué en el momento justo en el tiempo justo en París. Pero también me dio la pena de irme cuando ya las cosas las tenía muy arregladas aquí, en Perú y en EEUU. Yo tenía hasta carta de residencia y todo en EEUU. Mis amigos de EEUU me decían ¿cuándo volvés? Y les decía "no, no vuelvo" y no me lo podían creer.

En aquel tiempo (en el país) era gente bastante improvisada que hacía la tarea de diagramar, no había una carrera. Muchos antiguos dibujantes humorísticos fueron arquitectos. Profesionales que han dejado la arquitectura por el dibujo.
Yo mismo empecé muy joven, no tengo estudios gráficos. Mi escuela eran los demás. Lo que hago yo es dibujo humorístico, nunca hice otro tipo de dibujo, yo soy Dibujante Humorístico. Y eso no se aprende en ningún lado. Ahora hay escuelas, la escuela Garaycochea, la escuela Panamericana de Arte (que ya cerró) y no sé si hay otras, pero todos nos hacemos viendo el trabajo de los demás.
Yo me acuerdo cuanto tenía 12 años, había terminado la escuela primaria, y me dije a mí mismo "no copio más", y tardé 25 años en tener un estilo propio, dibujando todos los días. Soy muy lento yo.

Yo me fui a los 23 años, hace mas de 50 y siempre trabajé en el extranjero, y siempre con esa idea de que mi público es universal. Sobre todo cuando comencé a hacer esto que hago ahora (haciendo referencia a sus personajes más conocidos en la actualidad). Yo tenia 34 años cuando empiezo a hacer esto y lo hice sin palabras porque estaba viviendo en un país donde yo no hablaba bien el idioma entonces no me animé a ponerle texto a mis chistes. Lo hice sin palabras y me salió bien. Si no fuera por eso, no estaríamos hablando ahora.

Me expreso mejor con los dibujos. Yo digo cosas con los dibujos que no puedo decir hablando.
Lo mío es muy atípico. Cuando me fui de Argentina me fui para Perú, estuve 5 años e hice solamente publicidad e ilustré algún libro. Luego me fui a Estados Unidos, el primer año hice dibujos animados, trabajé en las películas de Popeye como asistente. Hacía los dibujos intermedios y las animaciones. Luego empecé a hacer tarjetas humorísticas (de salutación) y lo hice durante dos años. Después me tomé un barco y me fui a Europa.

Sabemos que usted trabajó en uno de los primeros estudios de dibujos animados del país. ¿Le hubiera gustado hacer más animación?

Mi historia con el dibujo animado se inició a los 5 años, mi mamá me lleva al cine y veo Blancanieves y los 7 enanos y ahí me enamoré del dibujo animado, fue mi primer amor. Yo cuando vi eso a los 5 años, el color, el movimiento, era dibujo que vivía, me impactó. Si vieran los dibujos míos son todos "dibujos animados fijos", el color, el movimiento, los personajes, todo eso se puede hacer en animación. Algunos de los dibujos que ven aquí fueron hechos también en dibujo animado.
Los últimos están hechos en China, en 3D. Los primeros fueron en Alemania hace 30 años que se pasaron en la televisión argentina. Después se hicieron algunos en Francia, en tercera dimensión también.

Ese tipo de animación es muy distinto a lo que se trabajaba antes, del cuadro por cuadro.

La tercera dimensión se hace con computadora. La animación clásica era con lápiz y papel. He hecho aquí hace unos años algunos dibujos pero con la animación clásica, cuadro por cuadro. Ahora en 3D toman un dibujo los que saben de lo de computadora, yo me traje la mía para ver si aprendo algo, pero eso no lo hago yo. Yo hice animación, trabajé en EEUU en películas de dibujos animados. En Alemania no intervine, solamente daba el visto bueno. Ahora sí en China estoy interviniendo un poco más, ya viajé 3 veces a China y trabajé con ellos. Es muy interesante trabajar codo a codo con los chinos (risas). Nos comunicamos en inglés pero igualmente hay un intérprete todo el tiempo conmigo.

De la animación digital que se ve ahora (películas como Shrek...) ¿qué opina?

La animación digital es una herramienta maravillosa. Se va a poder hacer cosas increíbles, ya se están haciendo. Se puede hacer todo, es otro mundo. Yo no creo que pueda vivir lo suficiente para ver todo lo que se va a poder hacer. Ya lo que se hace es extraordinario...

¿Qué se siente ver los personajes propios en 3D?

Buena pregunta. Porque cuando yo vi mi primera jirafa (que dibuje varias) en tercera dimensión yo me sentí como Gepetto cuando lo vio a Pinocho transformado en niño. Porque yo con mis dibujos trato de darles volumen y cuando los vi realizados en computadora estaba viendo un sueño, es una cosa extraordinaria.

Recién nos hablaba del color. Parte de su técnica es la utilización de color en los escenarios para dejar al personaje en blanco. ¿Cómo llegó a eso? Leímos en otra entrevista que el tipo de humor que usted hace en sus trabajos tiene como un tributo al cine mudo en especial al trabajo que hacía Buster Keaton.

Muchos colegas me preguntan cómo hago para dejar el personaje en blanco en medio de tanto color. Porque con el pincel es muy difícil, yo hago unos degradé de colores y se preguntan cómo hago con el personaje. Hay una goma líquida que se aplica con un pincel, yo cubro las partes que quiero que queden reservadas, la goma líquida se seca y yo paso el color por arriba. Cuando termino, se seca el color y la goma la saco simplemente con un dedo, quedando en blanco lo que yo quería. Hasta Oski me preguntó, el gran maestro, cómo era que lo hacía.
Trabajo con anilinas, tintas de color, pastel, lápices de color. Ahora quiero probar con acrílico, muchos colegas trabajan con acrílico y me gusta el efecto. Mis trabajos no son para ser expuestos, son para ser publicados. Los pigmentos que uso no son resistentes a la luz y los originales los conservo a la sombra.
Mi personaje es muy Buster Keaton. Mi personaje no habla, es prácticamente inexpresivo, e incluso Keaton tenía una cláusula en el contrato que decía que no tenía que sonreír nunca. Mis personajes no tienen boca, no tienen cejas, no tienen orejas, no hablan. La impasividad en una situación humorística refuerza la escena humorística. Y en el color (en su influencia) está Disney, su estilo...

¿El personaje está solo en la mayoría de los casos?

Sí, digamos que el hilo conductor de todas mis obras es la soledad, que es ancestral, actual y futura. A mi nadie me ve dibujar. Yo dibujo en la más absoluta soledad. Es demasiado tiempo solo pero necesito estar así para inspirarme. En todos los seres humanos, uno puede estar en medio de una multitud y estar solo, tener un montón de familiares y estar solo. Todos estamos solos, alrededor nuestros no hay hilos que nos aten, ni los lazos matrimoniales, estamos todos en una isla. Durante mucho tiempo hice islas, ya no las hago. Casi todos los dibujantes humorísticos eligen las islas porque sobre ellas los chistes son más fáciles. Si un teléfono suena aquí no es chiste, pero si suena en una isla sí. Cualquier cosa es chiste en una isla. La isla da muchas ideas. Y ahora he cambiado las islas por los planetas, que en realidad son islas grandes, redondas que están en el universo.

¿Cómo cambió la tecnología, Internet? ¿Cómo influyó en su trabajo?

Yo fui uno de los primeros dibujantes que no entregaba los originales a los editores. Porque al principio llevaba mis originales y a veces me los perdían, me los robaban, me los manchaban, y decidí no darlos más y empecé a fotografiarlos. Un fotógrafo me hacía los hectacromos y aun lo sigo haciendo, también los entrego en CD-Rom aunque no me acostumbro mucho. Llevo hechos más de 1600 dibujos y todo eso va listado, fechado, bien guardado, fotografiado, es toda la parte de administración y es muy difícil. Y esto solamente es lo publicado y que está en color. Luego tengo representantes en Alemania y Holanda que se encargan de distribuirlos por el mundo. Con mis dibujos se hacen muchas cosas: ropa, juguetes, rompecabezas, libros... De eso no me ocupo yo, si no, no podría crear los nuevos dibujos.
Luego uso la computadora para las fotos digitales. Muchas de las fotos son documentos para el trabajo. Voy por la calle y veo un árbol especial lo fotografío porque me sirve para los dibujos, o cualquier detalle en la calle.

El otro día me fui hasta el cementerio donde está mi madre que falleció hace 12 años. Quise tomar el colectivo hasta allí (Cementerio de San Martín, Prov. Buenos Aires.) podría haber tomado un remis pero me fui con el 343. Pero yo me siento en el primer lugar siempre que puedo. Por que eso, cuando uno es dibujante o grafista, la ventana de adelante del colectivo es una perdición ¡pero sabés como! En directo, en vivo, en colores, en tercera dimensión, con ruido y olores! (risas) Y eso la gente no lo ve. El dibujante mira con otros ojos. Y a la vuelta de nuevo, ir avanzando en la calle, los adoquines, la gente alrededor, las casas que hay algunas que parecen que fuesen de Suiza con un parque alrededor y al lado villa miseria, un ranchito, ese contraste que ustedes están tan acostumbrados que no lo ven. Yo como vivo en Europa hace 43 años, lo que yo veo aquí es alucinante, y la ventana de adelante de un colectivo es una maravilla. Y todo eso lo fotografío. ¡Los graffitis! ¡Es una maravilla! Yo me tomé el tren de aquí de Malaver a Retiro y los graffitis, son maravillosos y la gente no ve nada. Yo no puedo sacar los ojos de la ventanilla. En ese recorrido, graffitis todo el tiempo. Después pasas de un campo de golf a la Av. Gral. Paz, más adelante unos ranchitos miserables que uno dice '¿aquí vive gente?' Es horrible, realmente inhumano, y llegás al campo de polo. Y después del campo de polo al hipódromo y después, otra vez villa miseria y la cancha de tenis. Y yo no me acostumbro. Quisiera capturar todo eso en fotos, ¿cómo voy a contar esto yo en Europa? Es imposible. ¿Ustedes son sensibles a esto? Porque a mí me afecta, se me encoge el corazón, me angustia.

Yo propongo una idea, una idea humorística. Que todos los gobernadores electos en lugar de irse a vivir a Olivos o a sus residencias particulares todas lujosas con choferes y coches, que se instalen en una villa miseria para tener un panorama distinto del país. Pero es una idea humorística, no la van a aceptar nunca.

Bueno, Guillermo, quisiéramos agradecerle por acceder a esta entrevista. Ojalá un día nos podamos volver a encontrar por los pasillos del Museo del Humor Gráfico Argentino*.

En la inauguración...

Le tomamos la palabra.

entrevista a mordillo
Federico Díaz Mastellone, Guillermo Mordillo, Paula Fernández y Rodrigo Iloro en la casa de Mordillo en Buenos Aires.

Por un 'Museo del Humor Gráfico Argentino'

Durante la entrevista con Mordillo, surgió el tema de la preservación del patrimonio cultural de nuestro país, en este caso, de los humoristas gráficos. Desde la udgba consideramos de capital importancia impulsar proyectos que busquen preservar este invalorable material.

¿Qué le parece que hace falta para que en Argentina vuelva a haber un mercado editorial pujante, como hace tiempo?

Recuperar el interés de la gente en la profesión. Yo hace varios años, 5 por lo menos, cada vez que vengo a Argentina, estamos luchando con otros colegas para que en este país, particularmente en Buenos Aires, se cree un museo para el humor gráfico y la historieta. Este país desde fines del siglo XIX, siglo XX y lo que va del XXI ha producido una cantidad de autores de humor gráfico e historietas espectacular. Yo estuve 5 años en Perú y conocí un solo autor de historietas, y si vamos a otros países de Latinoamérica más o menos, Uruguay un poco más, Chile... y algunos otros. Argentina es excepcional en este sentido: cantidad de autores y todo ese material se está perdiendo porque no hay un museo.
En este tiempo ya he visto 2 ministros de cultura, me entrevisté con el secretario de cultura de la ciudad de Buenos Aires lo fuimos a ver con Fontanarrosa y hace unos días estuvimos con el vice-presidente con Garaycochea, García Ferrer, Sendra y yo. Fontanarrosa se comunicó por teléfono con él. Todos nos dicen ¡hay que hacerlo, es una gran idea!, ¿Y...?. Yo tengo originales de Salinas, de Oski, yo no hablo de mis originales yo hablo de los de otros y que el público no lo ve. ¿Dónde los voy a poner para que los vea el público si no es un museo? ¡Colegas que tienen sus originales empaquetados en galpones! En dos generaciones no existimos más. Eso se pierde. En el museo habría sala de exposiciones, sala de conferencias, sala de proyecciones, que esté lo permanente y lo nuevo. Algo que daría vida al contacto entre el público y la profesión. Además los archivos, porque no todo se puede poner en las paredes. Este país es increíble lo que ha producido.

Esto tiene que ver con la memoria...

Con la memoria del país, además esto es un testimonio. Porque durante todo el siglo veinte los dibujantes han creado un material que es testimonio del siglo, personajes, historietas

Notas

La comisión de prensa de la udgba esta integrada por: Federico Díaz Mastellone, Carlos Carpintero, Angus Muñoz y Juan Pablo Suárez.